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La Marcha del Orgullo está secuestrada

Bloque ROSA

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El sábado 19 de abril asistimos a una “asamblea abierta” organizada por el XXXVI Comité de la Marcha del Orgullo LGBTI con el apoyo de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Teníamos conocimiento de que la marcha sería organizada por un grupo diferente al que cada año la realiza, sin embargo lxs organizadorxs nos recibieron con un: “Recuperamos la marcha”, eran lxs mismxs.

En la mesa de la asamblea se encontraban lxs coordinadorxs generales Alonso Hernández Victoria, Miranda Salman y el coordinador de la Comisión de Logística, Edoardo Bordon. Nuestra primera inconformidad surgió cuando pasaron a la mesa a hablar sobre las cuotas que tenían que pagar las organizaciones o grupos y los derechos que aquéllas les otorgaban; explicar un poco el tema de la marcha (ciudadanía LGBTI), invitar a la gente a participar como voluntarixs y dar las gracias por la asistencia a la asamblea. Así, sin diálogo con lxs asistentes intentaron dar fin a la junta.

A pesar de que nuestra propuesta era que la marcha sea una exigencia de justicia para el compañero Edgar Sosa, asesinado y revictimizado por el sistema de impartición de justica mexicano por ser homosexual, y hacer visible que la situación de desaparición, tortura y asesinato de muchxs mas compañerxs continúa y no se hace nada al respecto, el comité nos respondió diciendo que habría un espacio en la marcha para tomar un minuto de silencio, por Edgar y otras muertes relacionadas a la comunidad. En realidad no nos pareció suficiente. Preguntamos también ¿qué estrategias y acciones específicas se tomarán para politizar la marcha? nos respondieron que harían carteles y postales; de nuevo nos pareció insuficiente.

Nos comentaron que esa demanda y las que se sumaran las podían tomar ellxs como comité y comentarlas con el gobierno. Pero nosotrxs (como muchxs más) no tenemos buenas experiencias esperando con intermediarixs a ver si a alguien toma con seriedad nuestras demandas. Así, a cada pregunta venía una respuesta más desmotivadora, no veíamos el interés del comité por cambiar la dinámica en la que había caído la “marcha histórica”.

Sobre el dinero surgen varias interrogantes. Según comentó Alonso Hernández la marcha del año pasado tuvo un costo de 143 mil pesos (el informe que presentaron ante la Subsecretaría de Gobierno del Distrito Federal, que no es de fácil acceso, el costo fue de 139, 652 pesos), con una deuda de ¡$90,852.00! Los números rojos (rojísimos) parecen ser comunes para el comité, un ejemplo de ello fue la marcha del 2009 que terminó con una deuda de 60 mil pesos. ¿A quién se debe ese dinero? ¿Cuándo y quién pagará esa deuda? ¿Por qué se organiza año con año un evento que genera “pérdidas”?

Algunos costos parecen ser absorbidos por el Gobierno del Distrito Federal. El informe presentado sobre las finanzas, que sólo se entrega a organizaciones que hayan pagado sus cuotas o a patrocinadores, señala el costo de sonido e impresión de carteles, ploters, documentos a color, etcétera, pagados por el GDF, que también prestó el escenario, turibuses, baños, uso de salones para conferencias de prensa, así como la seguridad del evento. Aunque el gobierno mexicano nunca ha mostrado mucho interés por los temas de género y orientación sexual sorprende que este grupo tenga tanto apoyo de él.

El año pasado la Secretaría de Turismo del Distrito Federal anunció que con la marcha se esperaba un consumo de $200 en alimentos y bebidas por participante, además que la ocupación hotelera aumentara en un 3% en ese fin de semana, para lo que se promovieron descuentos para “turistas gays”.

Luis Flores Perea, coordinador de la Comisión de Enlace con el gobierno, comentó que la marcha requiere permiso porque más que una protesta es un evento donde desfilan vehículos que promocionan antros y productos. Así, lxs 100 voluntarixs que participaron en la marcha del 2013, a lxs que se les entregó una comida por persona, no están para garantizar la logística de la protesta. “Los vehículos es lo que más genera logística”, nos dice Luis Perea.

Entonces ¿por qué las organizaciones tendríamos que pagar la logística, si ésta va a beneficiar principalmente a lxs empresarixs que participen en ella? ¿Cuál es el fin principal de la marcha? ¿Cuáles son los intereses del gobierno en ella, cuáles son los intereses del comité por permanecer eternamente en la organización?

No dejemos que la mercantilización de la marcha sea el fin. Si llamamos a la marcha histórica, recordemos de qué historia hablamos; si decimos orgullo, orgullosxs de qué; si hablan de comunidad, voltear a ver si de verdad existe o si hay que generarla; si nos sentimos identificadxs en ese espacio hagámoslo nuestro, si creemos que ahí caben nuestras exigencias sociales alcemos la voz ahí. Recuperemos la marcha, formulemos una organización horizontal, de protesta, sin cuotas, donde todas las problemáticas se escuchen, donde el gobierno se tenga que sentar y atender nuestras preocupaciones. ¿Si no es ahora, cuándo?

La opinión e información de esta columna es responsabilidad del colectivo autor

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